Hoja de col
Si hubiese sido un árbol, sería claramente de floración tardía.
Hace 29 días cumplí 50 años. Hoy se publica mi primer libro en solitario sobre gastronomía. Me lo he tomado con calma.
O tal vez no. Mi primer libro se publicó cuando tenía 26 años. En mi vida anterior, como suelo decir. Hablaba de arte prehistórico. Después escribí en trabajos colectivos sobre arquitectura del S.XIX, sobre arqueología y también sobre gastronomía, el último de ellos, co-coordinado junto con Lakshmi Aguirre, este pasado verano. Es posible que todo eso fuera necesario para que hoy pueda hablar de esta edición.
Pero este es el primer libro sobre el tema al que llevo dedicándome de manera intensiva los últimos 18 años -y a tiempo parcial algunos más- así que es fácil, supongo, imaginar lo contento que estoy.
Es posible que no sea tan sencillo imaginar mi perplejidad. Es parecida, aunque lo único que no es comparable sea la escala, a la de ver la cara de mi hija por primera vez. Esa impresión de sorpresa, alegría, asombro y miedo, todo a la vez golpeándote desde todos lados; ese “así que eras así” que te sobrevuela, aunque hayas acompañado todo el proceso anterior.
Y, en este caso, la pregunta que está ahí, siempre en la trastienda: ¿Por qué?
¿Por qué escribe alguien un libro? ¿para qué?
Contesto a esto un poco más abajo. De momento, solamente quiero deciros que desde hoy esta Hoja de Col -así se llama la colección en la que se publica- está en preventa y en unos días estará en librerías. Y cuesta poco más que un gin-tonic. O que el pan-agua-café que acompañaron a tu último menú degustación. Bastante menos que muchas hamburguesas del montón. Ya estoy yo poniendo el parche antes de la herida de los que defienden que los libros son caros, que los hay.
Habrá presentación -si te apetece hacer algo en tu espacio/centro/ciudad (hablo de librerías, pero también de bares, restaurantes, parques, museos o gallineros, que tampoco sería la primera vez y esas cosas suelen ser divertidas) quizás todo sea hablarlo. Soy fácil de liar, ya lo sabes- y pronto habrá más cosas. Pero hoy es día de celebraciones y hojas de col, ya iremos entrando en detalles más adelante.
Pero ¿por qué escribe alguien un libro?
Por inseguridad, posiblemente. Y es probable que, al mismo tiempo, por exceso de seguridad.
Porque cree que tiene algo que contar, que ese algo puede interesarle a alguien y que esa aportación es relevante.
Porque quiere sentirse querido, que le digan que está bien, que lo que ha hecho importa. Por eso las felicitaciones gustan mucho, pero las críticas duelen mucho más.
Por inconsciencia, probablemente, porque no sabe muy bien dónde se está metiendo y, aunque haya escrito antes, no haya calculado bien las horas. Porque en esto nunca se calculan bien.
Porque ha creído ver un hueco, un vacío, en un tema que le interesa y trata de rellenarlo lo mejor que puede.
Por un cierto sentido de trascendencia, tal vez. Porque puede que eso sea lo que nos queda a los que no creemos en otra cosa.
O, como en mi caso, porque es hijo de bibliotecario, creció rodeado literalmente de libros y, bueno, por toda una serie de otros matices a los que les he dedicado un capítulo entero.
Hay algo de fetichismo. Y de optimismo, también. Hay algo de osadía, de saltar sin saber si hay red. Y un poco de quitarse un peso de encima.
Y lo que hay, sobre todo, es un agradecimiento infinito. A quien creyó en el proyecto, a quien trabajó en él y a quienes decidan leerlo, sean pocos o muchos.
Son unas 140 páginas, pero cada una de ellas representa muchas horas de trabajo, muchos kilómetros y un buen montón de hojas de libretas. Porque, quizás por el mismo motivo, creo en escribir a mano de la misma manera que creo en los libros en papel -dijo el que lleva 22 años escribiendo esencialmente en digital-
Y, bueno, quizás ahora que las visitas a cualquier formato digital que no pase por una inteligencia artificial -otro día tenía pensado escribir sobre cómo eso está afectado al sector en general y a mí en particular- caen en picado y puede que estemos ante el fin de algunos medios que dábamos por supuestos en el último cuarto de siglo, el papel tenga todavía un poco más de sentido.
No lo sé.
Por ahora, alguna noticia en primicia: la presentación oficial será el próximo día 12 de febrero por la tarde en Espacio Late, en Madrid.
Estamos a vueltas con algunas opciones más. Ya te contaré.
Y la cosa no se acaba aquí: esta primavera habrá un par de libros más, quizás un corto documental y algunos proyectos adicionales que están tomando forma. Hoy me centro en este, que se merece toda la atención, pero iré contando y compartiendo contigo materiales extra, como he ido haciendo con este primero.
Gracias por seguir ahí.



¡Libro reservado! Ahora tienes que bajar a Sevilla a firmarlo.
¡Biiien! Deseando tener añadir esta hoja de col a mi colección :)